jueves, octubre 06, 2005

Edward Said

Conversando con el Senador Fernando Flores respecto de este blog, él me recomendó que leyera sobre la vida de Edward Said.

Estoy impresionado por lo importante que fue la obra de este intelectual Palestino. A continuación entrego un artículo referido a él.

Edward Said nació en 1935 en Talbiya, al oeste de Jerusalén, y era profesor de literatura comparada en la Universidad de Columbia, en Nueva York. Sus padres, refugiados palestinos, de religión cristiana, se establecieron en Egipto y en Amán. Por ese entonces el pueblo palestino era un grupo de individuos despojados de su país. Una familia dispersa, llena de emigrantes que habían abandonado Jerusalén y, unos años más tarde, se convirtieron en comerciantes o empleados en Beirut, en El Cairo o en Estados Unidos. En Nueva York, Edward estudió literatura inglesa y francesa y, más tarde, en la Escuela de Graduados de Harvard, su disertación sobre Joseph Conrad (1965) fue un ensayo ejemplar de crítica literaria. Es imposible no admirar muchos rasgos de su visión de la literatura europea que después resurgirán en su obra Cultura e imperialismo (Anagrama, 1996).


Cuando, en 1967, Egipto perdió la guerra contra Israel, Said se dio cuenta de que era árabe, comenzó a estudiar su lengua y a reconocer su verdadera condición: vivir entre dos mundos sin pertenecer del todo a ninguno. Se dedicó a escribir una obra capital: Orientalismo (Debate, 2002), cuya publicación produjo el efecto de un cataclismo en el ámbito selecto, un tanto cerrado y autosuficiente -escribió Juan Goytisolo- de los orientalistas anglosajones y franceses. Said demolió uno a uno los mitos: la idea del Oriente que la academia europea, los conquistadores, administradores, viajeros, aventureros, artistas y novelistas británicos habían inventado en el curso de dos siglos. Fundándose en premisas vagas e inciertas, el orientalismo clasificó como esencias inmutables los rasgos distintivos de las culturas árabes, islámicas, hindúes y asiáticas; un conjunto de lugares comunes etnocentristas acumulados durante los siglos de lucha del cristianismo contra el Islam. Por el contrario, la simbiosis entre España y el Islam le parecía un generoso modelo alternativo al "reduccionismo" del choque de las civilizaciones de Samuel P. Huntington.Su lucha por Palestina comenzó en esos años: "el auténtico desafío de Israel -que hasta ahora nos ha dejado atrás, porque es una potencia militar, económica y política- no es sólo que ocupa nuestras tierras y en parte decide nuestro futuro" -escribió-, "sino que nos obliga a retroceder y nos vuelve cada vez más incompetentes, antidemócratas y carentes de fuerza de voluntad".


Entre 1977 y 1991 Edward Said perteneció al Consejo Nacional Palestino; se lanzó después en contra de la política asesina de Sharon: sus Crónicas palestinas (Grijalbo Mondadori, 2001) y sus Nuevas crónicas palestinas (Pre- textos, 2002) son un testimonio vivo de su destreza como cronista insuperable. Edward Said se enfrentó varias veces con Yasser Arafat y sus asesores, los acusó de corrupción y renunció a su cargo. Siempre se negó a hablar de los árabes en general, su crítica se dirigió siempre contra las elites gobernantes, el derroche y la irracionalidad de sus magnates.


Su apuesta era la sociedad civil palestina -no sus grupos terroristas-, las personas que, a pesar de la ocupación israelí, consiguen que la sociedad siga viviendo: los maestros, los médicos, los abogados, las asociaciones de mujeres y de presos. En El mundo, el texto y la crítica, uno de sus últimos libros, deja traslucir la preocupación por el papel público de la memoria que embarga a la cultura contemporánea. Si, como quiere Said, la memoria -con su intrínseca exigencia de fidelidad, de devolver la verdad del pasado- es la matriz de la historia y de la crítica, la memoria de Palestina vive en la obra de Said como en la de ningún otro escritor. Acaso no le habría disgustado la divisa de Walter Benjamin, un intelectual judío, para resumir su vida y su obra: "Sólo por aquellos que no tienen esperanza nos está dada la esperanza".

Muere el 25 de Septiembre del 2003, en Nueva York a los 67 años, víctima de un leucemia que lo afectaba desde 1992.

3 Comments:

Anonymous Anónimo said...

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6:01 p. m.  
Blogger wey_almajid said...

Gran exposición de la vida del maestro -Said-, realmente era un intelectual árabe destacado a nivel mundial. Su figura me es admirable por su gran compromiso ideológico. Nada más que extraordinario.

3:48 p. m.  
Anonymous algarabía said...

En primer lugar, felicidades por el blog, que acabo de descubrir.
En segundo, como veo que te interesa Said, te dejo información sobre una película acerca de su vida que reseñaba ayer Al-Yazira. Parece muy muy interesante. Y también uan recopilación de textos:

http://www.google.es/search?hl=es&q=aljazeera+film+edward+said&btnG=B%C3%BAsqueda+en+Google&meta=
http://www.mundoarabe.org/edward_said_articulos.htm

Un saludo desde España.

2:15 p. m.  

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